24 de diciembre de 2010

El meteorito de la Nochebuena

Desde TecnoParqueLineal, queremos desear a todos nuestros lectores una muy Feliz Navidad y un Año Nuevo 2011 lleno de suerte y buenos acontecimientos. Nada mejor para ello que una historia de ciencia ocurrida en Nochebuena, tal día como hoy. Lo dicho... ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Imagen del meteorito de Molina de Segura
En la madrugada de la Nochebuena de 1858, los habitantes del municipio murciano de Molina de Segura vieron aparecer “un magnífico globo de fuego de una brillantez extraordinaria y deslumbradora, que ostentando los colores del arco iris, oscureció la luz de la luna y descendió majestuosamente desde las regiones aéreas” (descripción que aparece en el informe oficial de la época). No era la estrella de Navidad, sino un meteorito de unos 144 kilos de peso, el mayor caído en España hasta ahora, que se fragmentó tras el impacto. En 1863, la reina Isabel II decidió donar el mayor fragmento, de 112 kilos, al Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), donde se conserva y exhibe desde entonces.

Coincidiendo con el 150 aniversario del acontecimiento, la composición del meteorito fue recientemente analizada por Jesús Martínez Frías, geólogo planetario del Centro de Astrobiología (INTA/CSIC), y Rosario Lunar, catedrática de Cristalografía y Mineralogía de la Universidad Complutense de Madrid. Según los investigadores, se trata de una condrita ordinaria, “un meteorito rocoso muy primitivo formado por pequeñas partículas esféricas, denominadas cóndrulos, que proceden de la solidificación de polvo y gas de la nebulosa solar primigenia, aquella que dio origen al Sistema Solar y a nuestro propio planeta”.

Recreación de la caída del meteorito de Molina de Segura
Además de las características mineralógicas y geoquímicas del meteorito, el estudio recoge gran parte del informe encargado por Rafael Martínez Fortín, vecino de Molina de Segura y propietario del bancal de cebada donde cayó la roca hace 150 años. En el informe uno de los testigos declara que observó cómo de repente se iluminó la atmósfera por “un gran lucero de un resplandor que eclipsaba la luna, y que caminaba del Mediodía al Norte”. Según describe el documento, “pasó por encima de esta ciudad a tan poca distancia de la torre de la catedral, que creyeron que iba a tocar en la linterna de dicha torre, pero no sucedió así, sino que recorrió unas tres leguas más”. El impacto sobre el terreno produjo tal sacudida (“como un cañonazo”) que levantó de la cama a los vecinos de Molina de Segura. El motivo del temblor no se conoció hasta varios días después, cuando los segadores descubrieron un gran hoyo y, dentro de él, “una piedra de figura cuadrangular, color negruzco y de un peso extraordinario comparado con su volumen”, que no se parecía a ninguna otra roca de los alrededores.

El mismo año que cayó el meteorito en Molina de Segura, en 1858, el químico alemán Friedrich Wöhler descubrió que algunos de estos cuerpos celestes transportan materia orgánica, y propuso, por primera vez, que las rocas extraterrestres podrían ser las portadoras de la vida.

3 comentarios:

valentin 3º dijo...

a los habitantes se les atragantaria el turron al ver aquello

¡Feliz navidad y buen año nuevo!

pablo dijo...

Feliz navidad tambien a ta Jose Luis, y que pases unas felices fiestas y no te rallnes aquellos regalos jejeje :)

Fátima Bregante dijo...

Muy curioso, sí señor (mi lado audiovisual me ha hecho imaginar por un momento a Superman en medio de la Vega Baja, jijiji...)

Muy felices fiestas.

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